lunes 29 de junio 2026.- La crisis económica empieza a dejar señales cada vez más visibles en distintos sectores de Tierra del Fuego. Una de ellas es el crecimiento sostenido de los remates de vehículos impulsados por entidades financieras, como consecuencia del incumplimiento en el pago de créditos prendarios.
Desde el Colegio de Martilleros Públicos señalaron que durante este año las subastas se volvieron una constante, con procedimientos prácticamente semanales tanto en Ushuaia como en Río Grande.
La martillera pública Silvia Bronzovich explicó que, si bien los remates prendarios siempre existieron, la cantidad de expedientes aumentó de manera considerable en los últimos meses. Según indicó, el principal factor es el deterioro de la situación económica de muchas familias, afectadas por la pérdida de empleo y la dificultad para afrontar las cuotas de los vehículos.
La profesional precisó que, en la mayoría de los casos, las entidades financieras inician las ejecuciones judiciales cuando se acumulan tres cuotas impagas, un escenario que hoy se repite con mucha más frecuencia que años atrás.
Bronzovich también advirtió un cambio en el perfil de quienes concurren a los remates. Comentó que muchas personas que recibieron una indemnización tras quedarse sin trabajo encuentran en estas subastas una oportunidad para adquirir vehículos a menor valor y luego revenderlos, generando un ingreso económico.
En cuanto al procedimiento, aclaró que cada banco establece las condiciones de venta, el precio base y la modalidad de pago. También define cómo continúa el proceso si alguna de las unidades no recibe ofertas durante la subasta.
Este sábado está previsto un nuevo remate en Ushuaia, donde saldrán a la venta tres vehículos de reciente modelo, entre ellos una Ford Ranger 2024. Los interesados podrán inspeccionar previamente las unidades y, en caso de concretar una compra, deberán abonar un anticipo del 30 por ciento mediante transferencia bancaria, completando luego el saldo dentro de los plazos fijados.
Para los martilleros, el incremento de este tipo de remates refleja una realidad que atraviesa a buena parte de la economía fueguina: cada vez son más las familias que no logran sostener compromisos financieros asumidos en un contexto económico muy diferente al actual.