POLITICA, 3 DE SEPTIEMBRE 2025.-
El legislador y candidato a senador Agustín Coto volvió a mostrarse como el vocero local más fiel del oficialismo nacional, defendiendo lo indefendible. En una entrevista radial, sostuvo que los escándalos por los audios de coimas que involucran al corazón del poder libertario “no modificarán el apoyo de la gente”. Dicho en criollo: los ciudadanos deben seguir mirando para otro lado mientras el poder se reparte entre amigos, parientes y favores en la Casa Rosada.
El argumento de Coto es el mismo que repiten a coro los referentes de La Libertad Avanza: confiar en encuestas para tapar realidades. El legislador insiste en que los números los ponen “primero en intención de voto”, como si un gráfico de consultora alcanzara para justificar la corrupción o blindar la impunidad.
Coto, además, defendió la censura judicial sobre los audios de Karina Milei y Eduardo “Lule” Menem, relativizando su difusión y llamándolo “material ilegal”. Lo que evita reconocer es lo esencial: lo grave no es cómo se conocieron los audios, sino lo que revelan sobre la trama de poder y coimas que atraviesa al Gobierno nacional.
Resulta casi ingenuo —o funcional— suponer que el electorado fueguino no observa cómo el proyecto libertario se sostiene a fuerza de blindajes mediáticos y operaciones judiciales. Más aún cuando Coto se presenta como el garante de las reformas laboral y fiscal que Milei pretende imponer, reformas que, en los hechos, significan más precarización y menos derechos para los trabajadores.
El candidato libertario habla de una campaña “tranquila” y de militancia en redes, pero en el fondo su mensaje es claro: callar ante la corrupción, confiar ciegamente en Milei y aceptar un país donde la democracia se reduce a encuestas y hashtags.
El desafío de los fueguinos es no dejarse arrastrar por esa lógica del negacionismo, donde todo se relativiza en nombre de un supuesto “cambio”. Porque lo que está en juego no son solo bancas en el Congreso, sino la legitimidad misma de la política y la defensa de los intereses de una provincia que ya conoce de sobra lo que significa cuando el poder central avanza sin límites.