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Torturas en la cárcel: las supuestas víctimas no fueron a declarar y dos terminaron detenidos por nuevos delitos 

Las tres víctimas de la brutal agresión ocurrida en mayo en la Unidad de Detención de Río Grande no se presentaron a declarar en la causa que investiga a diez internos y a 15 agentes penitenciarios. Días después, un padre y su hijo fueron detenidos tras arrojar piedras y tarimas contra un patrullero en Sarmiento al 2000.

viernes 23 de octubre 2026.- La investigación judicial por la violenta golpiza sufrida por tres internos en el pabellón B de la Unidad de Detención N.º 1 de Río Grande volvió a quedar en el centro de la escena. Las víctimas debían presentarse el viernes pasado para prestar declaración testimonial, pero ninguna acudió a la audiencia, una instancia considerada importante para avanzar en el esclarecimiento de lo ocurrido.

Los hombres fueron identificados como Jonatan Burgoa, de 41 años; su hijo Alexis Maximiliano Burgoa Zapata, de 22; y Pedro Jesús Flores, de 19. Los tres habían sido atacados el 9 de mayo por un grupo de diez internos, en un episodio que derivó en una investigación judicial por las agresiones y por la presunta omisión de sus funciones por parte de personal penitenciario.

La causa tramita ante el Juzgado de Instrucción N.º 3 del Distrito Judicial Norte. Además de los internos señalados como presuntos agresores, hay 15 agentes penitenciarios bajo investigación por su posible responsabilidad en los hechos. Las declaraciones de las víctimas todavía están pendientes y las audiencias ya habían sido postergadas anteriormente por distintas circunstancias.

Dos de las víctimas, detenidas nuevamente

El caso tomó un nuevo giro durante la noche del martes, cuando Jonatan Burgoa y Alexis Maximiliano Burgoa fueron detenidos en la calle Sarmiento al 2000 de Río Grande.

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Según la información difundida sobre el procedimiento, ambos se encontraban exaltados y arrojaban piedras y tarimas contra un móvil policial que permanecía en el lugar cumpliendo una consigna judicial. Ante la situación, los efectivos solicitaron refuerzos y procedieron a detenerlos. Ambos quedaron a disposición de la Fiscalía de turno.

Los dos hombres habían recuperado la libertad en la causa por la que originalmente estaban detenidos. De acuerdo con los reportes periodísticos, posteriormente volvieron a protagonizar incidentes que derivaron en nuevas aprehensiones.

Una declaración que sigue pendiente

Desde el inicio de la investigación, los tres hombres no habían querido denunciar formalmente lo sucedido, según la información publicada sobre el expediente. La Justicia debía recibir sus testimonios para reconstruir las circunstancias de la agresión y avanzar en la determinación de las responsabilidades correspondientes.

Ahora deberá resolverse cómo proceder tras la incomparecencia y si corresponde disponer medidas para garantizar que se presenten a declarar, incluso mediante el uso de la fuerza pública, de acuerdo con lo que determine la autoridad judicial competente.

Mientras tanto, la investigación continúa abierta y busca esclarecer tanto la participación de los internos señalados como el posible accionar u omisión de los agentes penitenciarios durante la brutal golpiza del 9 de mayo.

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