En medio del debate de la declaración de una emergencia en materia de violencia de género en la provincia, tras el brutal crimen de Nilda Núñez en Tolhuin –donde estaba vigente una prohibición de acercamiento-, la Cámara de Apelaciones benefició con la libertad a un condenado que desde la cárcel amenazaba a su víctima, con el consentimiento del fiscal Jorge López Oribe.

Así lo publica hoy el diario El Sureño, que además da cuenta del “remedio judicial” frente al riesgo latente, al poner una custodia para la mujer.
Andrés Ulises Garay Schon fue liberado por pedido de su defensor y gracias al consentimiento del fiscal. Lo habían detenido por “desobediencia de un mandato judicial”, cuando el 3 de julio pasado acosó a su ex pareja, Carina Torres, desoyendo la prohibición de acercamiento que estaba vigente, a raíz de denuncias previas por agresiones.
El fiscal consideró cumplido “el mínimo” de la escala penal prevista para este delito, de apenas quince días de detención.
En declaraciones a FM Líder, la hermana de la víctima afirmó que “es una persona peligrosa”, y que “desde la cárcel llamaba por celular”.
También hizo público que no dejaron de denunciar estas situaciones. “Todos los días íbamos al juzgado, tenemos los audios de sus llamados a celular. Tenemos todo grabado y antes de ayer llamó de nuevo al mediodía”, contó de las horas previas a quedar libre.
Pese a la prohibición para los reclusos de tener un teléfono móvil, “todos los días tiene oportunidad de llamar de celular”, afirmó la mujer, cuestionando la falta de respuesta de la justicia: “Nos dicen que denunciemos, que no tengamos miedo de denunciar, y ¿para qué?”, se preguntó, ante la liberación de un condenado por desobedecer la prohibición de acercamiento, resultado a la vez de agresiones previas.
Para la víctima, el paliativo es un custodio de la policía y un botón antipático.

 

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