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Río Grande: liberan combustibles y el ajuste vuelve a caer sobre las familias fueguinas

jueves 30 de abril 2026.- El bolsillo vuelve a ser la variable de ajuste. Desde el 29 de abril, y tras la finalización del acuerdo de congelamiento entre el Gobierno nacional y las petroleras, los precios de los combustibles en Río Grande pegaron un nuevo salto que ya se siente en la economía cotidiana.

Lejos de representar una normalización del mercado, la medida se traduce en un impacto directo sobre los sectores que dependen del transporte y en un efecto dominó que termina trasladándose a cada góndola.

En una ciudad donde moverse no es opcional, sino una necesidad, el aumento vuelve a poner en evidencia quiénes terminan pagando los costos de las decisiones económicas.

Con la actualización, la nafta Súper escaló a 1658 pesos, la Infinia a 1836, el Diésel 500 a 1908 y la Infinia Diésel superó la barrera de los 2000 pesos, alcanzando los 2017. Números que no son abstractos: son litros menos, viajes más caros y un presupuesto familiar cada vez más ajustado.

El fin del congelamiento, que durante 45 días contuvo parcialmente los precios, dejó paso a una nueva etapa de liberación que, en los hechos, vuelve a trasladar la presión al consumo. Mientras tanto, los ingresos siguen corriendo muy por detrás de una inflación que no da tregua.

El problema no se limita a quienes cargan combustible. Cada aumento en los surtidores impacta de lleno en el transporte de mercaderías, en la distribución y en los costos operativos de múltiples actividades. El resultado es conocido: suben los precios, cae el poder adquisitivo y se profundiza la desigualdad.

En Tierra del Fuego, donde la logística es más costosa y la dependencia del transporte terrestre es estructural, estas decisiones tienen un peso aún mayor. No se trata solo de un incremento más, sino de otro capítulo en una secuencia de ajustes que castiga de manera sostenida a las familias trabajadoras.

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La pregunta de fondo vuelve a ser la misma: quién regula, quién controla y, sobre todo, quién protege a los consumidores frente a un esquema que, una vez más, parece inclinar la balanza en favor de los sectores concentrados. Mientras tanto, en Río Grande, llenar el tanque se convierte en un lujo y sostener el día a día, en un desafío cada vez más cuesta arriba.

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