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Río Grande

Río Grande: la otra postal que el intendente no muestra.

En los márgenes de Río Grande, el abandono no se congela, se multiplica con cada invierno.


Río Grande, Viernes 4 de Julio 2025. Mientras el intendente Martín Pérez promociona logros de gestión con viajes, actos y notas a medida, basta recorrer los barrios para ver otra realidad. Una que no entra en las gacetillas ni en los spots: calles convertidas en pistas de hielo, pozos sin señalizar, residuos desbordando contenedores, y un contraste brutal entre las zonas residenciales y los sectores populares. La desigualdad no sólo se siente: se ve.

Barrios olvidados, promesas recicladas

En Chacra XI, Margen Sur, Vapor Amadeo o el barrio Reconquista, la situación es clara: hay hielo, pero no hay sal. Hay basura, pero no hay camiones. Hay vecinos, pero no hay respuesta. Y la postal se repite: veredas intransitables, cloacas desbordadas, esquinas que se transforman en trampas para autos y peatones. Los reclamos se acumulan como los residuos, pero no hay funcionarios que bajen a dar la cara.

En cambio, en zonas céntricas y residenciales, los servicios llegan a horario, el hielo es removido con maquinaria y los canastos de residuos se vacían con regularidad. ¿Dos ciudades en una? ¿O un modelo de gestión que prioriza a unos sobre otros?

Una gestión para la foto

En lo que va del año, el intendente Martín Pérez ha sido más visible en redes sociales que en los barrios. Encuentros internacionales, viajes a Buenos Aires, reuniones con ministros y hasta una recordada visita al Vaticano. ¿El balance? Promesas globales, mientras en Río Grande los vecinos tienen que usar palas para despejar sus veredas y prender fuego residuos porque el camión no pasó en días.

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¿Hay inversión en gestión o sólo en imagen? ¿Se gobierna con marketing o con presencia territorial?

El costo de la ineficiencia

La Subsecretaría de Ambiente insiste en que la culpa es de los vecinos que arrojan residuos. Pero ¿cuántas veces la Municipalidad incumple su parte? ¿Cuántas veces falla el cronograma? ¿Cuántas veces los canastos quedan rebalsados sin que nadie los vacíe?

El sistema de recolección puerta a puerta, que fue anunciado como un avance, terminó dejando a cientos de familias sin alternativas reales. En barrios sin contenedores, sin información clara y con un servicio que aparece cuando quiere, la basura se convierte en parte del paisaje. Un paisaje indigno, injusto y evitable.

El otro lado del hielo

Los inviernos en Río Grande no perdonan. Pero mientras se acumula hielo en zonas vulnerables, el Municipio parece priorizar otras urgencias. En los barrios obreros, los vecinos improvisan con sal gruesa casera o ceniza para evitar caídas. Las máquinas no llegan, o llegan tarde. ¿Se planifica la temporada invernal o se improvisa?

El contraste es doloroso: hay calles donde los operativos de limpieza y deshielo funcionan como reloj suizo, y otras donde la espera puede durar semanas. Y en el medio, adultos mayores, madres con niños, trabajadores que arriesgan su salud para salir cada día.

¿Una ciudad para todos o para algunos?

La pregunta es tan simple como incómoda: ¿se gobierna para todos los vecinos o sólo para quienes tienen mayor poder adquisitivo, mejores conexiones o más visibilidad? La gestión municipal, que en campaña prometía cercanía, inclusión y “una ciudad para vivir mejor”, hoy parece diseñada para sostener privilegios y patear los conflictos debajo de la alfombra.

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Los barrios olvidados no necesitan discursos. Necesitan camiones, sal, máquinas, contención, y sobre todo: una decisión política de no mirar para otro lado.


Epílogo sin maquillaje

Río Grande no necesita más promesas ni más viajes con pasaje en clase ejecutiva. Necesita que sus autoridades caminen el barro, vean la escarcha y escuchen a quienes no pueden pagar un servicio privado para que les levanten la basura.Porque mientras la nieve se derrite, lo que queda a la vista es un modelo de gestión que administra el abandono con sonrisa de campaña.

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