En la tarde del miércoles, la canciller Merkel se encerró con sus socios de coalición con el objetivo de esbozar una ley que sirva para integrar en el mercado laboral a 100.000 refugiados en un tiempo récord. Si no presentan resultados palpables, el castigo que pueden recibir en las urnas en las generales de 2017 puede ser irreversible, por lo que los socios de la gran coalición alemana comenzaron la reunión dispuestos a no salir de la habitación hasta no haber hallado soluciones. Ya de madrugada, se abrió la puerta con el anuncio de una “histórica” ley de integración cuya principal novedad es que los refugiados podrán trabajar mientras esperan el dictamen sobre su solicitud de asilo y que ese trabajo incluye los empleos “Ein-Euro-Job” remunerados con un euro por hora trabajada.

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