El día que honramos a la Pachamama me encontró gracias a la divina providencia en paz, en La Paz Entre Ríos, mi pueblo.

Se hizo inevitable entonces confiar en las tradiciones que los Guaraníes nos legaron a los Mesopotamicos. Gracias a Dios el amigo Nando se acercó temprano por la mañana y junto a mí Madre nos rendimos ante los tres tragos de caña con ruda, en ayunas claro y con ruda macho, para ahuyentar los males del invierno.

Al día siguiente viajamos a Salta “La Linda” y camino al cerro meditaba sobre un proyecto que desde el 09 de julio último rondaba en mi cabeza a raíz de un titular del diario La Gaceta, en Tucumán: «Pasado Mañana».
En ese entonces era Ministro de Gobierno, Justicia y Seguridad de esta querida Tierra del Fuego. Quizás por eso me fue fácil proyectar un programa de trabajo que llevara ese nombre. Y así se gestó, como si nada, como se programan los mejores asados entre amigos: un par de minutos antes que cierre la carnicería.
El proyecto «Pasado Mañana» tiene como único interés traer a nuestro presente aquello que vivimos en el pasado, al solo efecto de evitar que nos suceda a futuro lo negativo del ayer.

Por años he pensado en institutos sencillos como Verdad, Justicia, Belleza y otros no menos interesantes. Así descubrí tardíamente que la búsqueda de «la Verdad» fue para la Grecia Antigua lo que ha sido en la filosofía francesa de los modernos como Charles Pepin la definición de «la Belleza»: Algo tan subjetivo que nos impide recordar que la única verdad es la realidad.
Humildemente creo que todo puede comprenderse en poco menos de ciento diez minutos disfrutando de aquella película que protagoniza el mismo actor de mi favorita «The Truman Show», me refiero a «Eterno resplandor de una mente sin recuerdos». Solo que como no existe aún tecnología que nos permita borrar los recuerdos que arbitraria y circunstancialmente consideramos nos hacen mal, terminamos recurriendo al sencillo método de olvidarlo TODO contrariando a Funes el memorioso.
Y en ese Todo se hallan incluidos conceptos básicos que nuestra memoria y nuestros sentidos han ido internalizando para que no nos suceda otra vez lo pasado. Y quizás por mi formación en la Universidad Nacional de Litoral, de donde han surgido innumerables actores políticos, lo primero que me viene en mente es pensar en el Estado y su forma de gobierno.
A ver, he observado con asombro que muchos, educadores, funcionarios y analistas olvidan caprichosamente que nuestro sistema republicano nos conduce a afirmar que son tres los poderes que conforman el Estado.

Claro que El Poder Judicial es independiente del Poder Ejecutivo, ambos lo son del Poder Legislativo y viceversa. Pero esos tres poderes de manera conjunta e inescindible conforman el Estado.
Ahora bien, quizás no este allí la real motivación de la discusión que pone siempre sobre la mesa el tema del Estado y su forma de gobierno, quizás tenga que ver más con lo que (indiscutiblemente desde mi perspectiva) es lo que nos preocupa: ¿Conducen los hombres elegidos democráticamente al Estado o es la Política quien gobierna al Estado y sus hombres?.
De ahí que, entender lo que es «la política» resulta ser una travesía que deben emprender todos los hombres que intentan conducir al Estado, en cualquiera de sus tres poderes.
Si no se logra este noble objetivo podrán encontrarse en situaciones en las que querrán gobernar en favor de la comunidad con decisiones transformadoras fruto del coraje que otorga la honradez pero perecerán ante los obstáculos propios de aquellos que cuando no encuentran argumentos razonables contestan  «así es la política» o «son cosas de la política».
Es que en estos «Tiempos Modernos» (no dejen de alquilarla, Chaplin siempre es un buen remedio) la política se presenta como un ovillo de lana, una madeja a la que no podemos encontrarle la punta. Algunos.
De ahí es que siento afirmar sin hesitación: “todo tiene que ver con todo”.

Pueden hacerse muchas conjeturas o especulaciones capciosas sobre las influencias o no influencias de un Poder sobre el otro dentro de un único Estado, pero lo cierto, lo concreto es que al Estado no lo conducen los hombres, al Estado lo conduce «la política».
Y mientras la política siga siendo un ovillo de lana (enmarañado y sin punta) todo seguirá mezclado con todo facilitando los razonamientos especulativos.

 

Sin embargo, como afirma el escritor brasileño Jorge Amado en su novela Capitán de Ultramar, «la Verdad», la que nos interesa, la que buscamos siempre, la que los medios periodísticos tratan de alcanzar con mucho ahínco seguirá «…en el fondo de un pozo, …enteramente desnuda, sin ningún velo que le cubra el cuerpo, ni siquiera las partes pudendas. En el fondo de un pozo y desnuda”. Pero única e inigualable, como la realidad.

Que no triunfe sobre nosotros la necedad, miremos el pasado para no caer en los mismos vicios. Concedámonos el permiso de vivir el ahora con la tranquilidad de saber lo que vendrá mañana.

Por lo pronto, he regresado a mis libros, a mis alegatos, a mi abogacía. Feliz por no haberla olvidado nunca y con ganas de vivir este hermoso momento, aquí y ahora.

En este 29 de agosto de 2016 les deseo a todos mis colegas un «FELIZ DÍA DEL ABOGADO» y a toda la comunidad fueguina les deseo: no olviden del proyecto «PASADO MAÑANA».

 

 

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