La difusión de datos sobre cuentas offshore de Panamá gracias a una investigación periodística internacional provocó ayer una fuerte repercusión en las principales capitales del planeta. Francia, Alemania, Australia y España anunciaron que abrirán investigaciones para determinar si violaron la ley los ciudadanos de sus países cuyos nombres aparecieron citados en el reporte del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ), divulgados este domingo. Rusia, por su parte, acusó a la CIA de perjudicar al entorno del presidente Vladimir Putin.

Las datos provenientes de 11,5 millones de documentos fueron revelados por el ICIJ, con sede en Washington, una agrupación formada por prestigiosos periodistas de medios de todo el mundo. La masiva filtración de informes del bufete panameño Mossack Fonseca salpica a unos 140 políticos y funcionarios de todo el planeta –entre ellos, 12 antiguos y actuales jefes de gobierno– así como a prominentes empresarios, artistas y deportistas.

Ayer, Francia reclamó los documentos que supuestamente contienen datos de un millar de franceses que recurrieron a estructuras financieras off shore en paraísos fiscales, para que el Fisco y la Justicia puedan examinarlos. París informó que, una vez que el Elyseo disponga de los datos y los verifique, utilizará las herramientas jurídicas disponibles para realizar los controles fiscales por los impuestos eludidos y “aplicar las penalizaciones” respectivas. Más temprano, el presidente francés, François Hollande, había anticipado que darían pie a “investigaciones de los servicios fiscales y a procesos judiciales”.

Por otro lado, Alemania expresó su convicción de que el escándalo refuerza la necesidad de avanzar en la lucha contra la evasión fiscal, tras anunciar la presentación de nuevas propuestas ante el FMI este mes en Washington. “Tomamos muy en serio el contenido de esas filtraciones”, dijo ayer Martin Jäger, portavoz del ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schäuble.

A su vez, Australia anunció que ya investiga a sus ciudadanos por posibles evasiones tributarias vinculadas al escándalo de los llamados “Panamá Papers”.“Actualmente identificamos más de 800 contribuyentes y vinculamos a más de 120 de ellos a un proveedor asociado de servicios situado en Hong Kong”, dijo la Oficina Australiana de Impuestos al diario The Australian Financial Review sobre la filtración que incluye millones de documentos de 40 años del estudio panameño Mossack Fonseca. De acuerdo a la cadena australiana ABC, el subcomisionado de la Oficina de Impuestos, Michael Cranston, dijo que la información incluye a “contribuyentes que ya fueron investigados previamente y un número pequeño que nos revelaron sus arreglos, también a un gran número que no se han dado a conocer antes. Ya estamos adoptando medidas en esos casos”.

En España, la Agencia Tributaria está analizando “en profundidad” la información filtrada donde figuran numerosos empresarios, miembros de la monarquía española, políticos y deportistas. Entre los españoles o residentes allí que figuran en las filtraciones se destacan Pilar de Borbón, hermana del Rey Juan Carlos, el jugador argentinoLionel Messi -quien será investigado por el fisco- y el cineasta Pedro Almodóvar, que habrían tenido sociedades off shore en Panamá o en otros paraísos fiscales.

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En Rusia, la reacción fue en duros términos apuntando contra la CIA, la central de inteligencia de EE.UU.Es porque los documentos –publicados por más de 100 medios de todo el planeta– alegan que amigos del presidente ruso Vladimir Putin, incluyendo al chelista Sergei Rodulgin, estaban involucrados en esquemas offshore. El portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, dijo que no hay nada que implique al mandatario. Peskov insinuó que la publicación era una guerra sucia contra Putin con el objetivo de influir en la política rusa.

En Islandia, miles de personas se reunieron anoche delante del Parlamento en Reykjavik para reclamar la renuncia del primer ministro Sigmundur David Gunnlaugsson, quien figura junto con su esposa como titular de una sociedad en Panamá. Gunnlaugsson apareció ayer en la televisión local y dijo que no renunciará, como le reclama la oposición. En Ucrania, el presidente Petro Poroshenko también aparece en las listas de empresas offshore y se sospecha que lo hizo para no tributar en su país. Durante la campaña Poroshenko había prometió a los votantes que vendería su compañía pero no lo hizo. Ahora enfrenta el riesgo de un juicio político. w

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