RIO GRANDE, 25 DE JULIO 2025.-
En Margen Sur, una de las zonas más postergadas de Río Grande, la convivencia diaria con jaurías de perros sueltos se ha vuelto una amenaza constante para vecinos y vecinas que sienten que el Municipio los ha abandonado.
Los reclamos no son nuevos, pero sí cada vez más desesperados. Niños que no pueden ir solos a la escuela, adultos que evitan salir a pie y familias que temen por sus mascotas. La ausencia de políticas efectivas por parte de la Dirección de Zoonosis del Municipio es total.
“Esto pasa todos los días y nadie controla nada. Hay una jauría de perros, todos con hambre, y nadie se hace cargo”, denunció una vecina con impotencia.
El testimonio se repite en cada esquina del barrio: los vecinos están cansados de vivir encerrados mientras el Municipio responde con excusas o silencio.
El Municipio, ausente también en la emergencia
En una ciudad que invierte millones en redes, pauta y publicidad institucional, la falta de presencia territorial en los barrios más vulnerables es escandalosa.
“Los papás tienen que acompañar a los chicos a la escuela por miedo a los perros. En las chacras no se puede caminar”, explicó otra vecina. Y agregó: “Todos se lavan las manos”.
¿Qué pasa con los animales que retira Zoonosis?
Otro foco de indignación tiene que ver con la falta total de transparencia en las acciones del área. Según denuncian vecinos, en muchos casos Zoonosis se lleva animales y no vuelven a saberse noticias de ellos.
“Hay personas que perdieron a sus mascotas frente a sus casas. Se las llevó Zoonosis y nunca más supieron de ellas. ¿Dónde están esos animales?”, se preguntó una vecina con bronca y angustia.
¿Dónde está la política pública?
Mientras desde el Ejecutivo local se insiste en mostrar una ciudad «moderna y ordenada», la realidad es que en muchos barrios prima el abandono y la improvisación. En Margen Sur no hay campañas serias de adopción ni castración, no existe un sistema de respuesta ante emergencias, ni tampoco se garantiza algo tan básico como circular por la vía pública sin miedo.
“Estamos cansados. Esto no da para más”, sintetizó una vecina.
¿Hasta cuándo se va a seguir ignorando a los vecinos que no salen en las fotos?
Es tiempo de que el Municipio deje de hablarle a las cámaras y empiece a escuchar a los que caminan (o intentan caminar) las calles todos los días. Margen Sur no necesita un dron que filme desde el cielo. Necesita presencia, políticas reales y funcionarios que bajen del escritorio.