La presencia de la avispa chaqueta amarilla en Tolhuin vuelve a encender las advertencias sobre una problemática ambiental y sanitaria que se extiende por distintos sectores de Tierra del Fuego. Sin embargo, no se trata de una situación desconocida: el periodista Leonardo Di Benedetto en el año 2024 ya había advertido sobre esta problemática, anticipando la necesidad de prestar atención a una especie invasora cuya expansión representa un desafío para la provincia.
martes 03 de noviembre 2026.- La avispa conocida como chaqueta amarilla (Vespula germanica) continúa expandiéndose por el territorio argentino y llegó hasta el extremo sur del continente. En Tierra del Fuego, su presencia está documentada desde hace más de una década y actualmente vuelve a ocupar la atención ante los registros y las advertencias vinculadas con su aparición en Tolhuin.
La situación vuelve a poner sobre la mesa una problemática que merece mayor atención de las autoridades y de la comunidad. La advertencia ya había sido planteada por el periodista Leonardo Di Benedetto, quien había señalado la importancia de observar y prevenir la expansión de esta especie exótica invasora.
Hoy, con la problemática nuevamente en discusión, aquella advertencia adquiere especial relevancia.
UNA EXPANSIÓN QUE LLEGÓ HASTA TIERRA DEL FUEGO
La expansión de la chaqueta amarilla en Argentina comenzó a registrarse hacia 1980 en el norte de Neuquén. Desde entonces, avanzó hacia el sur a una velocidad promedio estimada de 37 kilómetros anuales.
En Tierra del Fuego, los primeros ejemplares fueron identificados en febrero de 2013 en la Estancia San Pablo, sobre la costa atlántica de la isla.
Posteriormente, investigadores del CADIC-CONICET documentaron su presencia en distintos sectores del territorio fueguino, especialmente en la zona central, aunque también se registraron ejemplares en Ushuaia.
Los especialistas consideran que el traslado accidental de ejemplares en vehículos, cargas, equipajes y embarcaciones pudo haber contribuido a su llegada a la isla, superando barreras naturales como el estrecho de Magallanes.
TOLHUIN, EN EL CENTRO DE LA PREOCUPACIÓN
La presencia de esta especie en Tolhuin merece especial atención por las características naturales de la localidad y la importante circulación de vecinos y turistas que disfrutan de sus espacios recreativos.
La chaqueta amarilla se alimenta de insectos, frutas, néctar, carne y restos orgánicos. Su dieta variada le permite adaptarse a diferentes ambientes, pero también genera competencia con especies nativas y puede alterar el equilibrio de los ecosistemas.
Su presencia también fue identificada en el Parque Nacional Tierra del Fuego. Documentación de la Administración de Parques Nacionales registra nidos en sectores como Laguna Verde y el antiguo camping del lago Roca.
La disponibilidad de alimentos y residuos en espacios frecuentados por visitantes puede favorecer la presencia de estos insectos.
UNA PICADURA QUE NO DEBE SUBESTIMARSE
La chaqueta amarilla se reconoce por su cuerpo amarillo con marcas negras. Puede construir sus nidos bajo tierra, en cavidades de árboles y en diferentes construcciones.
A diferencia de las abejas, conserva su aguijón después de picar, por lo que puede hacerlo más de una vez.
Aunque no necesariamente ataca a las personas, puede reaccionar cuando se siente amenazada o cuando alguien se aproxima demasiado a su nido.
Sus picaduras provocan dolor e inflamación y, en personas alérgicas, pueden desencadenar reacciones graves que requieren atención médica inmediata.
Por eso, los especialistas recomiendan evitar los movimientos bruscos, no intentar golpearla y, fundamentalmente, no manipular ni destruir los nidos por cuenta propia.
También aconsejan mantener los alimentos tapados durante las actividades al aire libre, no dejar residuos expuestos y utilizar calzado cuando se transita por sectores naturales.
Ante una reacción alérgica generalizada, dificultades respiratorias o hinchazón de la cara, es indispensable solicitar asistencia médica urgente.
UNA ADVERTENCIA QUE HOY VUELVE A TENER VIGENCIA
Lo que ocurre con la chaqueta amarilla demuestra la importancia de anticiparse a los problemas ambientales y sanitarios. No alcanza con reaccionar cuando la presencia de una especie invasora comienza a generar preocupación entre los vecinos.
La advertencia que oportunamente había realizado Leonardo Di Benedetto vuelve a cobrar actualidad frente a una situación que requiere información, prevención y un seguimiento sostenido.
Tolhuin y el resto de Tierra del Fuego necesitan medidas de vigilancia, campañas de concientización y respuestas coordinadas de los organismos competentes.
La naturaleza fueguina constituye uno de los principales patrimonios de la provincia y su protección requiere compromiso y responsabilidad.
La chaqueta amarilla ya está presente. La cuestión ahora es cuánto se está haciendo para controlar su expansión y evitar que el problema siga creciendo.