9 DE FEBRERO 2023
En nuestra ciudad de Rio Grande, es muy común encontrarnos con filas de horas en muchos comercios (desde bancos, a supermercados, u oficinas de servicios públicos). Más grave aun, es que esta situación se repite constantemente, pudiendo ser evitada. Una de las situaciones más indignantes es cuando vemos enormes colas en el supermercado, mientras que hay muchas cajas sin nadie atendiéndolas.
¿Cuando hay trato indigno?
En general para los autores y la justicia ha sido difícil definir el trato digno, sin embargo no es difícil para el propio consumidor saber cuando siente él mismo un trato de este tipo. Intentar definir aquí este concepto excedería con mucho la idea de la nota.
Sin embargo puede ser útil, para identificar estas situaciones, tomar en cuenta este parámetro simple: tenemos derecho a ser tratados como personas con derechos y emociones, y no como una cosa.
Lamentablemente, es muy común en nuestra sociedad de masas que seamos tratados cómo un número, un recurso, un cliente más, un sujeto a ser ubicado en una cola y sobre el cuál se espera un tiempo máximo de tolerancia previamente calculado (y obviamente nunca publicado). Y esta tolerancia se mide en manifestaciones antisociales (por ejemplo reclamos o dejar el carro en el supermercado cuando la cola supera todo límite) y no en incomodidad o sufrimiento (cuando soportamos larguísimos tiempos de espera porque necesitamos terminar el trámite, aun cuando debamos cancelar otras obligaciones o estemos cansados, dolidos, o molestos). Este tipo de destratos se agravan todavía más, cuando los empresarios nos saben cautivos (caso típico es el de los jubilados y los bancos públicos).
AMPLIAREMOS.

