NACIONALES, DOMINGO 13 DE JULIO 2025.- Mientras Javier Milei recorre el mundo vendiendo “austeridad” y “libertad”, el Gobierno nacional lleva ejecutado en el primer semestre de 2025 el nivel de gasto público más alto de los últimos 10 años. Sí, aunque parezca increíble: el libertario que prometía motosierra terminó gastando más que cualquier gobierno anterior en el mismo período.
Así lo revela un informe de la Asociación Argentina de Presupuesto Público (ASAP), que indica que el Estado nacional ya ejecutó el 45% del presupuesto prorrogado, cuando el promedio histórico desde 2015 ronda el 40%. Si la tendencia continúa, no alcanzarán los fondos asignados y el Gobierno deberá pedir más recursos o ajustar aún más de lo que ya ajustó.
¿Dónde fue a parar todo ese gasto? Porque en las calles hay hambre, en las fábricas hay despidos, en las universidades hay recortes y en los barrios no hay ni remedios ni obra pública.
Milei promete superávit, pero lo sostiene con ingresos extraordinarios del Banco Central y postergando a los sectores más vulnerables, como los jubilados, las provincias, la educación pública y los programas sociales.
La supuesta “eficiencia del gasto” es solo relato: el Estado sigue gastando mucho, pero en otra dirección, lejos del pueblo y cerca del poder concentrado. Como muestran las cifras, no hay motosierra, hay bisturí selectivo: se recorta donde duele más y se mantiene donde conviene políticamente.
Con decretos y decisiones administrativas, el Gobierno fue ampliando el gasto mes a mes, y hoy ya se habla de una ejecución por encima de los créditos presupuestarios. En criollo: quedarse sin plata a mitad de año, después de haber ajustado brutalmente a las provincias y despedido miles de trabajadores del Estado.
¿No era que el problema eran los políticos que gastaban sin control? ¿No era que había que cortar privilegios? ¿Qué privilegios cortó Milei, además de los de los que menos tienen?
Detrás del humo de las cadenas nacionales, los posteos desde Europa y las frases provocadoras, el mileísmo ya exhibe lo que es: un gobierno de marketing, con gasto récord, inflación sostenida, servicios colapsados y una Argentina que se achica para todos, menos para ellos.