Un poco de astronomía

El eje de rotación terrestre se encuentra inclinado unos 23° respecto del eje de rotación solar, de suerte que en el periplo de la Tierra alrededor del Sol, el astro rey iluminará más a un hemisferio que al otro, en distintos momentos de ese giro completo de traslación o ciclo. Esto sucede en forma gradual a medida que nuestro planeta avanza en su ruta gravitacional, sujeto al sol, a unos 100.000km/h.
Dos veces al año el Sol y por unos tres días, incidirá 90° sobre el Ecuador (Equinoccio) y dos veces al año incidirá 90° sobre los trópicos (Solsticio), determinando así el cambio de las Estaciones del año. Esto se da entre el 19 al 27 de Junio en nuestro hemisferio; y entre el 17 al 27 de Diciembre en el hemisferio norte. Se ha tomado entonces y de manera convencional, el 24 de Junio como nuestro Año Nuevo.
Desde la Tierra, nos parece que es el Sol quien se mueve, cuando en realidad es al revés. Este aparente movimiento del sol, hace que las horas de luz se acorten, o se alarguen, conforme la época del año. Es decir que, el ser humano percibe que el Sol tiene un ciclo que se repite año a año. Que, metafóricamente, en una época el Sol “renace”…y en otra época el Sol “muere”. Y esos momentos suceden precisamente en los solsticios (sol quieto), de invierno y de verano. Durante aproximadamente tres días, aurora y ocaso se producirán a la misma hora. Ese fenómeno se da en los meses de Junio y Diciembre. Mientras el sol se prepara para “renacer” en Junio en nuestro Hemisferio Sur, en el Hemisferio norte, en la misma fecha, el sol se prepara para empezar a “morir”. Sucede lo inverso en el mes de Diciembre, por aquello de la inclinación del eje terrestre. Y el almanaque que utilizamos, se construyó a partir de ese Ciclo Solar. Queda entendido entonces que este reinicio de ciclo solar, este Año Nuevo, se da con el inicio del invierno.
Un poco de Cultura
En algún momento de la historia, los humanos comenzaron a relacionar el comportamiento vegetal y animal con estos cambios de posición del Sol y no es raro que al notar la relación que este tiene con los ciclos vitales y con la vida misma, la mentalidad religiosa lo venerara como un Dios. Así, para algunos grupos y culturas; y para otras no, que simplemente lo ven como una madre, como las culturas Mapuche y Alemana. Y es lógico, pues si el Sol da vida, debe ser una entidad femenina.
Cuando las culturas lograron una estabilidad, dejaron de sobrevivir para comenzar a vivir, nacieron las celebraciones.
El 24 de Diciembre, en el hemisferio norte se celebraba el Renacimiento del Sol, el inicio del ciclo solar que determina un nuevo año. En Roma se celebraba el renacimiento del Sol Invicto, el Dios Mitra. Luego, la irrupción y triunfo del Cristianismo reemplazó esa celebración por la del nacimiento de Cristo, verdadero sol y verdadera vida…y así nació la Navidad, aunque Cristo no naciera un 24 de Diciembre a la noche. En 1582, el Papa Gregorio XIII, arbitrariamente, sin base científica alguna, trasladó el inicio del año al 1° de Enero al inaugurar su calendario (el que nos rige), en reemplazo del calendario Juliano.
En cambio, en Nuestro Hemisferio Sur, lógicamente, esa celebración del renacimiento del Sol, se realizaba el 24 de Junio dándose así el inicio de un nuevo ciclo solar, el Año Nuevo. Así tenemos Yushnauku a Kaya para la Cultura Günnun a Kuna (los más antiguos habitantes de nuestra provincia), Wiñoy Tripantu para la Cultura Mapuche e Inti Raymi para la Cultura Quichua-Aymara, todas estas expresiones lingüísticas significan lo mismo: nos dan la idea de que se reinicia el ciclo solar. No es que la naturaleza debe
adecuarse a nosotros, todo lo contario, nosotros debemos adecuarnos a la naturaleza, a lo astronómico, en nuestra conveniencia como grupo social.
Así como los primeros cristianos, o los judaítas durante sus sendos períodos de persecución se escondían para realizar sus celebraciones, nuestros Pueblos Originarios, primigenios habitantes de este lugar del planeta, tuvieron que ocultar sus celebraciones milenarias ante la persecución estatal y el acoso religioso. Y así fuimos perdiendo el rumbo.
Consecuencias en nuestra tierra:
• Terminamos mirando y admirando lo de afuera y despreciando lo nuestro.
• Pensamos que estamos abajo, tan sólo porque los cartógrafos del hemisferio norte dibujan a la tierra con el Polo Norte arriba y el Polo Sur abajo, cuando en realidad en el Universo no existe el arriba ni el abajo. EL ARRIBA NUESTRO, EL LUGAR MÁS IMPORTANTE PARA NOSOTROS, ES AQUEL EN EL CUAL NOS GANAMOS LA VIDA !
• El 24 de Junio se impuso la fiesta de San Juan, en la cual se encienden fuegos, y que en el hemisferio Norte, en el Imperio Romano, a su vez, vino a reemplazar la celebración del inicio de la muerte de Mitra, el dios Sol. Ergo, nuestros Pueblos Originarios tuvieron que esconder el Año Nuevo que naturalmente nos corresponde como habitantes del Hemisferio sur.
• Terminamos ingiriendo alimentos invernales y poniendo nieve artificial a nuestros arbolitos…en el inicio del verano!… Un poco esquizofrénico no?
• Celebramos un “nacimiento” convencional, impuesto por la religión triunfante…justo cuando el sol comienza a “morir”
• No estamos marchando al ritmo que la naturaleza le impone a nuestro cuerpo. Todas las plantas y los animales de nuestra tierra iniciarán un nuevo ciclo en este mes de Junio…menos nosotros, los “inteligentes” humanos.
• Tampoco nos podemos explicar el por qué nuestras políticas fracasan y cada vez estamos peor, política, social, económica y culturalmente.
No hay que asustarse ni escandalizarse por ir descubriendo lo que nos corresponde, tenemos que animarnos y ser capaces de poner las cosas en su lugar. Nada nos impide (salvo nuestras cárceles mentales), recobrar la coherencia y festejar NUESTRO AÑO NUEVO, que no es tan solo de los “indios”… ES DE Y PARA TODOS NOSOTROS!, Y no se trata de abandonar otras costumbres traídas a este espacio pluricultural que es nuestra tierra, sino de adecuar cada cosa a su momento, tampoco implica el denostar a las culturas allegadas a nuestro hemisferio.
Amigo Lector, lo invito a renovar nuestro cuerpo y espíritu; y a elevar nuestras copas este 23 de Junio a la noche y celebrar así la llegada de nuestro año nuevo, sin dejar por ello, de celebrar el inicio del año calendario.
Poniendo las cosas en su lugar, lograremos construir nuestra propia identidad, ser nosotros por nosotros mismos, recobrar muchas cosas perdidas y enderezar este torcido y retorcido rumbo de nuestra historia.
Vicente Edgardo LEDESMA – Diplomado en Diversidad Cultural
DNI: 11.833.904