MARTES 30 DE JUNIO 2026.- La cadena de incumplimientos en los créditos al consumo sigue profundizándose. En mayo, la morosidad de las familias volvió a subir por decimonoveno mes consecutivo y alcanzó el 12,7%, el nivel más alto de los últimos años. El dato refleja el creciente estrés financiero de los hogares, especialmente entre los menores de 35 años y quienes se endeudaron con entidades no bancarias.
El dato surge de un informe de la consultora 1816, elaborado sobre la base de la Central de Deudores del Banco Central (CENDEU), que releva los préstamos con atrasos superiores a los 90 días. La consultora aclaró que los registros de mayo podrían sufrir leves modificaciones, ya que el BCRA suele realizar actualizaciones posteriores de la base de datos.
El deterioro también alcanzó al segmento empresarial. La mora de las compañías pasó del 3,3% al 3,5%, mientras que, si se considera al conjunto del crédito al sector privado, el índice avanzó del 7,3% al 7,7%.
El crédito al consumo, el más golpeado
A fines de 2024, apenas el 2,5% de los préstamos otorgados a familias presentaba irregularidades. Desde entonces, el deterioro fue constante y tuvo como principales focos los préstamos personales y las tarjetas de crédito, dos herramientas ampliamente utilizadas para sostener el consumo en un contexto de pérdida del poder adquisitivo.
El informe destaca además que 26 de las 30 entidades financieras relevadas registraron un aumento de la morosidad durante mayo.
La situación resulta aún más delicada entre las entidades no financieras, que concentran cerca del 17% del crédito al sector privado. Allí, el nivel de incumplimiento trepó hasta el 32,2%, prácticamente uno de cada tres préstamos.
Los jóvenes, el grupo más comprometido
Uno de los datos más preocupantes del relevamiento es el fuerte deterioro en la población más joven. Según 1816, casi cuatro de cada diez personas menores de 35 años que mantienen algún crédito vigente —ya sea en bancos o entidades no financieras— presentan al menos un préstamo en situación irregular.
Este fenómeno refleja las mayores dificultades que enfrenta ese segmento para sostener sus compromisos financieros en un escenario de ingresos todavía ajustados y elevado costo del financiamiento.
¿Se alcanzó el pico de la mora?
La semana pasada, el vicepresidente del Banco Central, Vladimir Werning, sostuvo durante una presentación en Córdoba que la mora habría alcanzado su punto máximo durante el segundo trimestre del año, por lo que las próximas mediciones podrían comenzar a mostrar una desaceleración.
En la misma línea, la consultora señaló que durante mayo y junio el crédito en pesos al sector privado dejó de caer en términos reales, aunque todavía sin evidenciar una recuperación significativa.
De cara a los próximos meses, 1816 considera que el financiamiento a las familias difícilmente vuelva a convertirse en un motor importante de la actividad económica antes de las elecciones del próximo año. La razón es que más del 27% de quienes accedieron a un préstamo dejaron de calificar como sujetos de crédito debido al deterioro de su situación financiera.
No obstante, el informe concluye con una nota de moderado optimismo: dado que el crédito aún representa una porción relativamente baja de la economía argentina, el aumento de la morosidad no necesariamente impedirá que la actividad continúe mostrando crecimiento durante los próximos doce meses.