Una mujer que años atrás fue víctima de trata de personas fue condenada este viernes a prisión perpetua por la justicia de Tierra del Fuego, que la halló culpable de matar a su pareja y luego simular que se había suicidado, en diciembre del año pasado en un apart hotel de la ciudad de Ushuaia.

Se trata de Claudia Concha Ávila (44), quien fue condenada por el Tribunal de Juicio en lo Criminal de la capital fueguina como autora del delito de “homicidio agravado por el vínculo”, en perjuicio de su pareja Ezequiel Gustavo Ponce (37), a quien según la acusación fiscal mató a golpes y luego ahorcó con un pañuelo.

El veredicto del juicio oral y público que había comenzado el pasado miércoles fue leído esta tarde en el salón de audiencias del edificio de tribunales de Ushuaia, en medio de gritos de aprobación por parte de familiares de la víctima.

Ávila, vestida de jean, una campera rosa y lentes, aceptó la condena sin reacciones de ningún tipo, y de inmediato fue trasladada por efectivos policiales al establecimiento penitenciario donde ya se encontraba detenida desde hacía ocho meses.

La mujer mantuvo hasta la instancia final del proceso, realizada esta mañana cuando se dirigió por última vez al tribunal, que se considera inocente y que su pareja se suicidó en el baño de la habitación del apart hotel Alem, donde ambos se encontraban la madrugada del 2 de diciembre de 2018.

En su indagatoria, la acusada admitió que se dedicaba a la prostitución y que vivía en el hotel a través de una subvención provincial luego de haber sido rescatada del local nocturno “Candilejas”, durante un operativo de trata de personas realizado en 2013.

Contó que Ponce fue primero “su cliente” y que después inició una relación que siempre estuvo atravesada por la “violencia, el alcohol y las drogas”, al punto que el día del crimen regía una prohibición judicial de acercamiento del hombre a la mujer.

Pese a ello, pasaron la noche juntos, discutieron, intervino dos veces la policía que se llevó a Ponce del lugar, hasta que en una tercera oportunidad regresó al hospedaje ingresando “con una escalera por la ventana”, y allí se desencadenaron las circunstancias del episodio fatal.

Según Ávila, el hombre llegó “arrepentido” y ambos se durmieron sobre la cama, mientras que cuando ella se despertó lo encontró en el baño colgado de un pañuelo, intentó reanimarlo y no pudo.

Para el fiscal Eduardo Urquiza, en la hipótesis avalada por los jueces, la mujer golpeó a la víctima con “rodillazos en los testículos” y “en la cabeza con piedras” para “aturdirlo y disminuir su capacidad de reacción”, en tanto que luego lo ahorcó y “montó una escena” en el baño para hacer parecer que se había suicidado.

Urquiza solicitó en su alegato la misma pena impuesta por el tribunal, mientras que los defensores públicos Yanina Fernández y Gustavo Ariznabarreta requirieron la absolución de su asistida “por el beneficio de la duda” e hicieron hincapié “en el contexto” y en la “historia de vida” de la imputada.

Los jueces Rodolfo Bembihy Videla, Alejandro Pagano Zavalía y Maximiliano García Arpón “absolvieron” a la mujer de un “incendio intencional” ocurrido en 2014 durante una discusión con una pareja anterior, y por el que también fue juzgada.

Una vez conocido el veredicto, los padres, hermanos, tíos, primos y amigos de la víctima que se encontraban en el recinto comenzaron a abrazarse y a llorar desconsoladamente.

“Estamos muy conformes con la condena aplicada por los jueces. No hay más nada que decir. Ella fue la autora del crimen y esa es la pena que se merecía”, afirmó Roger Ferreyra, uno de los amigos de Ponce que presenció la lectura del fallo.

“Hoy la familia sigue muy triste, igual que sus amigos. Estamos muy dolidos pero necesitábamos esta reivindicación y este acto de justicia. Era lo que estábamos buscando”, agregó Ferreyra en dialogo con Télam.

Los fundamentos de la sentencia serán difundidos dentro de una semana y recién allí se sabrá si la defensa de la mujer plantea un recurso de casación contra la condena, ante el Superior Tribunal de Justicia fueguino