La resolución judicial apunta a que las personas que tienen indicación de aislamiento respiratorio deban permanecer por 30 días en esa condición. Se dispuso, además, el control de la medida por parte de Policía.

El juez penal de esta ciudad, Martín Zachino, ordenó a 85 pobladores de Epuyén practicar un aislamiento obligatorio por el término de 30 días para evitar nuevos casos de hantavirus, según confirmaron fuentes judiciales.

La medida se tomó tras la presentación que ante la justicia realizó el ministro de Salud de Chubut, Adrián Pizzi, quien pidió al Ministerio Público Fiscal de Esquel que se interponga las medidas legales que garanticen el aislamiento respiratorio selectivo de los casos afectados por la contingencia.

Zachino tomó la decisión esta mañana ante la negativa de algunos pobladores de someterse al aislamiento, pese a que tuvieron contacto directo y prolongado con infectados, según admitió ayer el propio Pizzi. “Es la única manera de parar el brote”, añadió el ministro.

Pizzi aclaró que infringir la orden del juez “será cometer un delito previsto en el Código Penal que sanciona la transmisión de enfermedades”. Reforzó la importancia del aislamiento al señalar que dos de las personas que se encontraban en esta situación desde ayer se transformaron en casos sospechosos de hantavirus.

La resolución judicial apunta a que las personas que tienen indicación de aislamiento respiratorio deban permanecer por 30 días en esa condición. Se dispuso, además, el control de la medida por parte de Policía.

Zacchino también ordena que el Estado provincial debe garantizar las necesidades que requieran las personas alcanzadas en forma obligatoria por aislamiento respiratorio.

Las autoridades municipales de Epuyén ordenaron suspender todo tipo de reunión, incluso los velorios, para evitar que más personas contraigan hantavirus, tras el brote que mantiene en vilo a la provincia. La intención es que los pobladores permanezcan en sus casas prácticamente sin salir, salvo para hacer compras, por los próximos 40 días: el tiempo que tarda el virus en mostrar su evolución y síntomas.