El joven, un alemán estudiante de fotoperiodismo, fue detenido por la policía y denunció que le pegaron y le secuestraron los equipos.

Un joven alemán estudiante de fotoperiodismo denunció que este lunes lo “apretaron” mientras trabajaba en un proyecto sobre Fracking en Vaca Muerta y el Alto Valle de Río Negro para que elimine las fotos que había sacado. “Un supervisor me llevó a la entrada del predio y habló por teléfono con su jefe”, contó y aseguró que le insistió con que “borrara las imágenes”. El joven aparentó que había sacado todas las fotos en rollo, pero alcanzó a tomar algunas con su celular. Fue detenido por la policía y, según denunció, le pegaron y le secuestraron los equipos.

“Relato de mi odisea por Vaca Muerta: Me llamo Stefan Borghardt, tengo 28 años, soy de Alemania y estudio fotoperiodismo. Desde fines del año pasado estaba trabajando en un proyecto personal sobre el Fracking, en las zonas de Vaca Muerta y el Alto Valle rionegrino. El lunes, 7 de enero, por las 18 horas andaba por el lote 56 de la empresa Treater Neuquén S.A. cerca de Añelo, fotografiando los basureros petroleros a cielo abierto. Saqué varias fotos con las dos cámaras profesionales que llevaba encima y alcancé a sacar cuatro fotos con el celular. Ahí me agarró un supervisor, me llevó a la entrada del predio en su camioneta y habló por teléfono con su jefe. Éste insistió que borrara las imágenes y yo aparenté que había sacado todas las fotos en rollo. Llamaron a la policía y me llevó a la comisaría 10 de Añelo. Durante el trayecto, la oficial que estaba sentada a mi costado, se metió en mi celular reproduciendo mensajes de voz y leyendo otros mensajes personales enviados y recibidos en altavoz, sin mi autorización”, contó.

“Después, en la comisaría, tampoco me permitieron usar mi teléfono. Además, ya tenían evidencia de que yo era periodista por mi carnet de prensa que se los había presentado. Me hicieron dejar todas mis cosas arriba de la barra de atención. Me hicieron un montón de preguntas mientras la oficial labraba el acta de mis pertenencias. Cuando me apresuró para que lo firmara, insistí en leerlo con calma antes de poner mi firma abajo, para asegurarme que estaba todo documentado de forma correcta. Se enojó y me llevó a un calabozo, empujándome e insultándome. A un testigo que habían llamado para firmar el acta por mí, no lo alcancé a ver”, relató el estudiante alemán.

En su cuenta de Facebook, Stefan Borghardt agregó: “en el primer calabozo me pegaron, me patearon y un oficial que me maltrataba con una escoba desde lejos me dijo que odiaba a todos los alemanes. Otro policía me insistió que me apurara a quitarme los cordones de las zapatillas, porque sino me ayudaría él, y sacó un navaja del bolsillo para asustarme. También me dijo que si me decían que firmara, tendría que firmar y que las cosas no funcionaban como yo me las imaginaba. Yo durante todo ese proceso actuaba de manera defensiva pidiéndoles que no me lastimaran”.