Alquilaron una casa y la convirtieron en un cabaret. Se beneficiaron de la ganancia por los servicios sexuales. Los denunciaron y fueron a juicio.

Ernesto David Dejodas fue condenado a 5 años de prisión en una cárcel federal por promoción y facilitación de la prostitución de nueve víctimas, agravado por abuso de una situación de vulnerabilidad; Lorna Fabiana Ruiz, como partícipe secundaria, a dos años y seis meses en suspenso. Hará 100 horas de trabajos no remunerados a favor del Estado o de una institución de bien público. El fallo fue del Tribunal Oral Federal de Comodoro Rivadavia.

La causa empezó con la denuncia de María Lourdes Schlemminger, delegada de la Dirección Nacional de Migraciones de Puerto Madryn. Recibió llamados anónimos de una mujer muy alterada denunciando que en Roberto Gómez al 200 tenían a una jovencita de Paraguay engañada para explotarla sexualmente. La vivienda ya había sido mencionada en la línea telefónica de la Municipalidad: habían denunciado que Héctor Omar “Cura” Segundo “llevaba prostitutas y narcotráfico” al cabaret.

Prefectura Naval y Policía verificaron que allí un grupo de mujeres ejercía la prostitución –algunas extranjeras-, vivían y vendían alcohol. El encargado era Dejodas. Se movía en una Renault Kangoo. En la barra atendía un travesti –Luciana- que cobraba pases y bebidas, y repartía las ganancias. Los hombres iban de noche. No había cartel: tocaban timbre. El lugar era conocido por el boca a boca. Dejodas tenía la llave y llevaba cajones de bebidas, hielo y elementos de limpieza. En ocasiones llevaba y traía a las mujeres.

Su domicilio era Colón al 600. Allí vivía con su mujer Ruiz y un nene de 3 años. Ella también descargaba mercadería en el VIP y se retiraba.