Se trata de Juan Andrés Riquelme Catelicán, quien fue condenado en marzo del año pasado por haber abusado y violado a una nena de 9 años de edad. Lo hizo cuando era concubino de la madre de la víctima. Al concluir el juicio el acusado quedó en libertad, disponiéndose su encierro una vez que la sentencia quede firme, cuestión que recién sucedió ahora

Desde el 19 de octubre pasado, Juan Andrés Riquelme Catelicán debe cumplir en la cárcel la condena de 8 años de prisión que le fue impuesto con fecha 27 de marzo de 2019, por el Tribunal de Juicio en lo Criminal de Río Grande, por considerarlo autor penalmente responsable de los delitos de abuso sexual, agravado, reiterado en un número indeterminado de veces, en concurso real con abuso sexual con acceso carnal agravado.

A fines de mayo de este año, el Superior Tribunal de Justicia rechazó un recurso de casación que interpuso la defensa particular del acusado, dejando así firme la sentencia del Tribunal de Juicio. El abogado Alejandro de la Riva había planteado que los Jueces hicieron una “arbitraria valoración de la escasa e insuficiente prueba”, toda vez que los hechos se tuvieron por probados exclusivamente con los testimonios de la víctima.

Cuando se dictó la sentencia, Riquelme Catelicán no fue detenido, debido a que el Tribunal entendió que el sujeto siempre estuvo a derecho y no existía riesgo procesal, por lo tanto determinó que la pena de cárcel la comience a cumplir una vez que la misma quede firme, cuestión que sucedió ahora, por lo que el condenado fue trasladado a la Unidad de Detención.

En el desarrollo del juicio, quedó acreditado que el imputado abusó sexualmente, efectuando tocamientos indecorosos en las partes íntimas (pechos y zona de la vagina) de la menor “O” y haberla accedido carnalmente por vía vaginal, en un número indeterminado de veces, cuando la menor tenía entre cuatro y nueve años de edad, entre los años 2006 y finales de 2011.

Los hechos sucedieron cuando Riquelme Catelicán era concubino de la madre de “O”, NBM, aprovechando que la nombrada se ausentaba del domicilio por algún motivo, y en dichas ocasiones le realizaba tocamientos por encima y debajo de las prendas de vestir de la víctima, en un número indeterminado de veces, hasta que finalmente culminó penetrándola por vía vaginal, por lo menos en una ocasión, cuando la víctima contaba con aproximadamente nueve años.