Se prevé que este nuevo «reajuste» estará en el orden del 5 por ciento y que todavía hay un «retraso» en el precio de los surtidores, que debe ser compensado

Finalmente el Gobierno decidió aumentar la nafta, aunque el mismo va a ser mucho menor a lo que se barajaba en una primera instancia.

A partir de la variación del Índice de Precios al Consumidor del Indec, la AFIP estableció que ese impuesto se actualice en enero, abril, julio y octubre de cada año. Pero dicha actualización se fue postergando durante todo el año para intentar bajar el impacto que provocó la gran devaluación del peso en los surtidores, además de que el Gobierno intentaba evitar un efecto negativo en la campaña electoral. De esa forma fue que la nafta se estuvo manteniendo a un precio promedio

Aunque finalmente se autorizó por medio del decreto 753 que en dos meses se traslade a precios todo el componente del impuesto que quedó pendiente a lo largo del último año. Esto quiere decir que se habilitara una suba del 5% en la nafta, pero no del 20% como debería de ser según la norma.

En el artículo 2 del decreto se estableció que el ajuste correspondía hacerlo en noviembre y en diciembre de este año. Para las empresas el ajuste impositivo tenía que ser el 20%, con lo cual el próximo Gobierno va a tener que decidir si aplica o no el 15% restante.

Ahora el litro de nafta súper, el cual el pasado jueves pasó los 50 pesos en la Capital Federal y el Gran Buenos Aires, hubiera subido otros $2,20 el mes que viene, como mínimo. De momento las empresas no descartan el aplicar en diciembre otro incremento para recomponer margen de ganancias. Aunque el tiempo va a depender del cambio de presidente.

Eso sí, como adelantó Lopetegui, la suba del impuesto por ahora va a ser menor. Con una actualización impositiva de 5%, los combustibles aumentarían entre 50 centavos y 1 peso. Y desde las empresas no la tienen fácil: ya que el consumo de combustibles viene en caída libre. En lo que va de 2019, bajó entre 3 y 4 por ciento, pero hay una migración hacia la nafta súper desde la premium, cuya venta se desplomó entre el 25 y 30%. Cada movimiento de precios resiente el consumo. Normalmente las petroleras Axion y Shell esperan que YPF, que tiene el 60% del mercado, marque el precio de referencia para poder aumentar.