Después de más de 10 meses, el litro de nafta vuelve al nivel del dólar. Y con el petróleo de vuelta en alza, las refinadoras recuperan márgenes, pese a la baja del tipo de cambio que caracterizó al periodo de julio.

El aumento que aplicó YPF en los precios de sus combustibles (2,5% en naftas y 1,75% en gasoil) tomó por sorpresa a los actores del sector, que esperaban una baja de 3,2%. La razón principal de la suba se encuentra en el alza de 5,68% en el petróleo durante junio.

Esos puntos porcentuales son los que explican por completo la diferencia, pese a que el dólar, el otro componente clave, descendió 5,1% el mes pasado.

Las petroleras, además, esperaban que el Gobierno postergara parcial o totalmente el incremento de un 11,8% en el Impuesto a los Combustibles Líquidos (ICL), lo que finalmente se materializó ayer con el Decreto 441/2019: se autorizó un aumento de 3,9% para julio, mientras que en agosto entrará el restante 7,9%.

YPF aumentó este miércoles la nafta súper a $ 43,71 por litro en la Ciudad de Buenos Aires, $ 1,07 más que hasta el domingo.

Apenas 34 centavos corresponden al impacto del ICL (que subió $ 0,392, pero tiene un 12% desgravado por el uso del bioetanol).

En lo que va del año, la nafta y el gasoil súper ya subieron un 17,5%; mientras que la nafta premium tuvo un ajuste de 16,3% y el Euro Diesel, de 17,2%.

Con esto, la nafta súper vuelve a su histórico precio de u$s 1 por litro, nivel que no alcanzaba desde agosto del año pasado.

Antes de la devaluación iniciada en abril de 2018, la paridad era de entre u$s 1,15 y u$s 1,20 por litro.

Con la cercanía de las elecciones, además, las refinadoras conocen que se les cerrará el espacio para futuros aumentos al menos por 4 meses (entre agosto y noviembre).

Pese a que el mercado de ventas de combustibles está desregulado desde octubre de 2017, ninguna petrolera quiere ser motivo de disgusto para el Gobierno con su comportamiento comercial. Esta suba, además, le sirve a las empresas para recomponer márgenes.

YPF, que tiene buena parte de su negocio orientado a la refinación del petróleo y comercialización de combustibles, perdió $ 8153 millones en el primer trimestre.

Las refinadoras en conjunto, con YPF, Axion y Raízen (que opera la marca Shell) perdieron unos u$s 1000 millones el año pasado por no poder trasladar a precios la devaluación, según calculó el vicepresidente de una de esas compañías.

Raízen, la empresa brasileña que opera la marca Shell, decidió un alza de 2,1% promedio para sus combustibles a partir de las 0 de este martes.

Hernán Landgrebe, secretario general de la Federación de Empresarios de Combustible de la República Argentina (Fecra), declaró: «No esperábamos este aumento, no hay motivos. Además, el consumo tenía una oportunidad de crecer en este semestre y esto lo puede frenar, porque la gente se va a seguir achicando y va a reducir el uso de los automóviles».

Según informó la Secretaría de Energía, las ventas de combustibles en general cayeron un 2,1% interanual en mayo, pero la comercialización al público subió un 3,7%.