Los cheques rechazados causan más de un dolor de cabeza a quienes deben cobrarlos. Pueden ser producto de varias causas: fondos insuficientes, defectos formales, irregularidades en el endoso, plazos vencidos, entre otras.

Es sabido que estos documentos contables se han transformado desde hace tiempo en una de las herramientas más utilizadas por comercios y empresas de todo tipo para abonar a sus proveedores.

El problema surge con los “cheques voladores”. Es decir, los valores de terceros que van pasando de una compañía a otra y, en caso de ser rechazados, desencadenan un desajuste en toda la cadena de pagos que se traduce en pérdidas, tanto de tiempo como de dinero.

Durante 2018, la Argentina enfrentó el peor año en materia de cheques rechazados en casi dos décadas. Según el Banco Central, hubo dos meses en los que se superó la proporción que se había alcanzado en enero de 2002.

En efecto, en febrero y en abril fueron “rebotados” casi el 12% y el 14% –respectivamente– de estos valores, superando al récord de enero de 2002, cuando se registró 10,46%.

Si bien hoy existen algunas herramientas que permiten consultar la situación de varias firmas, los informes crediticios resultan complejos, innecesariamente largos y, muchas veces, inviables para las Pymes.

A partir de la necesidad de las pequeñas empresas nació Chequeas, una plataforma móvil que permite comprobar al instante el estado del emisor en tan solo tres segundos y desde el teléfono. “Empezamos a ver que las empresas no tenían ningún procedimiento para verificar esta información. Se hacía cuando los cheques llegaban a la oficina y ya era tarde”, explica a iProUP Estaban Lett-Brown, cofundador de la herramienta.

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