Norma Beraza, directora, explicó que el edificio “tiene problemas de filtraciones desde hace años a los que se respondió de forma parcial, siempre con revisiones, limpieza de canaletas, membrana y ensayando diferentes formas de atacar el problema”.

Todo fracasó por “un problema estructural en los techos, de diseño”. La directora explicó que tras la tormenta se decidió tirar “todo el murete que protege la estructura superior del establecimiento, se colocarán chapas que harán de extensión del techo para que el agua tenga caída libre”.

“En la escuela es imposible dar clases porque no hay seguridad por el desprendimiento del durlock y por el bullicio de los golpes y la demolición. Es imposible habitar las aulas”, explicó la directora.

Hoy a las 10.30, las autoridades escolares convocaron a los padres de los 400 alumnos a una reunión para explicar cómo recuperar los días de clases perdidos. “Los docentes cumplirán su horario de trabajo en la escuela trabajando con la comunidad para informarle de la situación y sobre cómo se abordará la situación de enseñanza y aprendizaje”.