“El Merhu II ha muerto” dijo con desconsuelo Guerriera mirando al velero destrozado, un hermoso velero en el que solía navegar el Golfo Nuevo, además de otras aventuras que supo vivir a bordo.

El fuerte viento del este que imperó en la madrugada hizo que la marea creciera más de los cuatro metros y medio previstos, a la vez que la intensidad del viento hizo que cortara cabos el velero Merhu II, que estaba fondeado frente al Club Náutico Atlántico Sud, incluso su propietario, Miguel Guerriera, un conocido comerciante de la ciudad, intentó rescatarlo cuando quedó varado en la costa, pero a pesar de hacerlo con dos tractores fue imposible, con lo que la embarcación quedó a merced del clima.

“El Merhu II ha muerto” dijo con desconsuelo Guerriera mirando al velero destrozado, un hermoso velero en el que solía navegar el Golfo Nuevo, además de otras aventuras que supo vivir a bordo.

“Le habíamos puesto tanto amor, le habíamos hecho mejoras, pero ya está” dijo con resignación, asegurando que el mismo ya no sirve más, y sin dudas, conociendo el sentimiento que los hombres de mar le ponen a estas cosas, ha de ser sin dudas un momento muy doloroso.

Le tocó al Merhu II como le podía haber pasado a cualquier otro, son circunstancias que a veces se dan, se rompió el cabo, la dirección del viento, la fuerza de la marea, todo conspiró para que el hermoso velero quedara destrozado.

Mientras tanto, se pudo observar que las instalaciones del Club Náutico tenían mucha agua acumulada en el patio, pero sin daños tras la copiosa lluvia que cayó en la ciudad y la zona.

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