La inflación y la pérdida del poder adquisitivo profundizan la crisis del consumo en el primer cuatrimestre del año, luego de un 2018 muy pobre para los distintos rubros.

El sector comercial está en terapia intensiva. Desde consumo masivo, pasando por bienes durables, turismo (en menor medida) e indumentaria, el impacto de la economía es letal. Ante este escenario, los consumidores se inclinan cada vez más a segundas y terceras marcas.

Según datos de la Confederación de la Mediana Empresa (CAME) el consumo acumula más de un año en baja. Los números del INDEC son similares. «En el primer trimestre de este año la tendencia negativa continúa: la económica no repunta y se mantiene la tendencia hacia la baja en indicadores claves como la inflación que no cede, la caída del consumo, el incremento del índice de desocupación y la inestabilidad cambiaria que agrega incertidumbre a un contexto, de por sí ya poco alentador», sostiene Tomás Veitz, Brand Strategy Director, Insights División Kantar TNS.

Los argentinos van cambiando sus consumos. Más allá de las categorías que restringen o moderan, también van buscando diferentes marcas y canales que sepan acompañarlos en el momento actual.

«El 96% de la población argentina redujo o abandonó la compra de algún bien, servicio o actividad respecto de 2018. Esto quiere decir que prácticamente todos están adoptando alguna estrategia para afrontar la crisis, sin importar el sexo, edad, nivel socioeconómico o región»,asegura Veitz.

¿Qué categorías no están dispuestas a resignar los argentinos? Veitz cuenta que «hay tres grupos por fuera de la canasta básica: Los servicios (seguros, obra social, telefonía celular, internet en el hogar, etc) que los argentinos intentan mantener; un conjunto de gastos más corrientes que se están moderando, es decir se hacen pero menos que antes, como son la compra de ropa, salidas a comer afuera o ir al cine; y los gastos más grandes o atados al dólar que se están restringiendo como viajes al exterior, compras a través de internet o tecnología».