El último campeón del Mundialito Infantil de Clubes Lanús, desistió de jugar la edición del torneo que comienza en la ciudad rionegrina de General Roca, por temor a que sus jugadores se contagien de hantavirus, cuyo brote afecta a zonas de la vecina provincia de Chubut.

La decisión de no acudir al torneo, en el que de niños jugaron la “Brujita” Juan Sebastián Verón y el brasileño Ronaldinho, entre otras figuras del fútbol internacional, fue tomada unilateralmente por los padres de los chicos, quienes manifestaron su miedo a los dirigentes del fútbol Infantil del club del sur del conurbano bonaerense.

Los padres no quieren que los chicos permanezcan en una región en la que se han manifestado la mayoría de los casos de hantavirus de esta temporada, explicaron fuentes de Lanús y de la organización del torneo.

El secretario de la División Infantil de Lanús, Sergio Verzino, informó oficialmente el martes la decisión de no disputar el torneo a raíz de la negativa de los padres.

“Acá los medios nacionales están a full con el hantavirus. El tema fue analizado en dos reuniones, incluso en una de ellas participó un médico (un padre) y explicó los alcances de la enfermedad”, le indicó Verzino a la radio rionegrina Super FM.

“Pero finalmente los padres decidieron no viajar. Esto es un club infantil y la decisión la tienen ellos”, subrayó.

“Los hijos son lo más preciado y no podemos hacer nada. Lo lamento mucho y nos tendremos que quedar en Buenos Aires”, agregó.

La decisión del actual campeón mundial infantil fue tomada con sorpresa y enojo en General Roca debido a que entre esta ciudad del Alto Valle del río Negro y la localidad chubutense de Epuyén, epicentro del brote de hantavirus, hay 646 kilómetros de distancia.

“Lanús siempre quiso jugar, pero los dirigentes deben aceptar la decisión de los padres, nosotros les enviamos todo a los padres de la provincia donde se indica que en Río Negro no hay hantavirus, las declaraciones del gobernador, todo, pero no hubo caso fue imposible convencerlos”, dijo Juan José Maureira, encargado de la organización del torneo.

“Es una pérdida para el Mundialito porque los chicos de la AFA tienen un alto nivel técnico, son competitivos y la gente siempre quiere verlos, pero en un sentido social todos pierden mucho porque no van a estar en contacto con otros chicos ni van a competir con la experiencia que todo eso deja”, agregó.

El contingente que debía trasladar Lanús estaba compuesto por alrededor de 40 personas, entre cuerpo técnico y los jugadores de las categorías 2004 y 2006, esta última ganadora de los últimos dos mundialitos y que buscaba consagrarse tricampeones, con lo que hubiera recibido la Copa Challenger.

El Mundialito de Clubes reúne cada año en Río Negro a más de 150 equipos de varios países y se desarrolla en 19 subsedes de 12 localidades de la provincia, con la participación de unos 5.000 chicos.

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